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Control de gastos por proyecto
Tu equipo sube el ticket desde el móvil, el sistema lo revisa contra tu política de gastos, se aprueba y se imputa a su proyecto. Al final, la remesa SEPA para reembolsar a cada persona sale sola.
Empresas con gente que gasta fuera de la oficina y necesitan saber cuánto ha costado cada evento, obra o proyecto.
El problema
Cuando la gente trabaja fuera —en un evento, en una obra, de viaje con un cliente— gasta: gasolina, peajes, hoteles, comidas. Cada gasto es un ticket que alguien tiene que guardar, alguien tiene que revisar y alguien tiene que devolver.
Las herramientas de gastos genéricas resuelven el reembolso, pero no la pregunta que de verdad importa: cuánto ha costado cada proyecto, y si se ha salido de lo previsto.
Qué hace
Una app para quien gasta. Hace la foto del ticket en el momento y lo manda. Si no hay cobertura, el gasto se guarda y se envía solo cuando vuelve la conexión. Admite gastos en otras divisas.
Tu política de gastos, aplicada sola. Los límites y las reglas de tu empresa se configuran una vez. Cada gasto se revisa al enviarse: lo que se sale de la norma avisa o se bloquea antes de llegar a nadie.
Aprobaciones que no se atascan. Cada gasto va a quien le toca aprobarlo, por persona, departamento o proyecto. Si esa persona está de vacaciones, lo aprueba su sustituto.
El coste real de cada proyecto. Cada gasto queda imputado a su proyecto, con su presupuesto por categoría al lado. La desviación se ve mientras el proyecto está en marcha, no cuando ya ha terminado.
El reembolso, en un fichero. Con los gastos aprobados se genera la remesa SEPA para el banco y un resumen en PDF. Nadie vuelve a teclear un IBAN.